¿Considera que su renuncia es un símbolo que marcó el quiebre de la frágil alianza que se tejió entre el partido “AMIA es de todos” y el “Bloque Unido Religioso” para el gobierno de la mutual?
Hay gente que todavía cree en esa alianza y hay algunos que nunca creímos y que no creemos. Cuando se armó la alianza lo que se quiso respetar es que la primera minoría pueda formar su gobierno al no ponernos de acuerdo tanto la segunda como la tercera minoría para formar un gobierno de coalición. Entonces, se armó una frágil alianza entre los distintos partidos que participaron en la elección de AMIA.
Como parte del grupo al cual yo pertenecía, (lista 1 AMIA es de todos) decidimos formar parte de este gobierno.
En lo personal nunca creí que una alianza con la ortodoxia iba a ser lo mejor pero respete una opinión generalizada, traté de aceptar esta situación pensando en que podríamos trabajar de común acuerdo, en equipo y con respeto cosa que, en mi caso, no sucedió.
¿En qué tipo de situaciones no se sintió usted respetado?
En lo personal yo fui uno de los que participó en la formación de la lista 1 y uno de los referentes, como tal había un compromiso de que yo iba a estar en el Ejecutivo y asumiría la Secretaría de Promoción Social, que la vine trabajando la última gestión. Cuando fui a reclamar el cargo en el Ejecutivo hubo un silencio y es así que se me reemplazó por otros dos compañeros de mi lista.
¿Nunca recibió una explicación por parte de la dirigencia de la AMIA?
Nunca me la dieron, el presidente dijo que a él le gustaba tomar esa situación (por la Secretaría), de hecho en los meses que lleva su gestión no logró conocer al personal, no tuvo encuentros con ellos, tuvo muy pocos encuentros con la directora, Nora Blainstein, y no conoce ni la cuarta parte de los programas sociales. Lo único que hizo fue querer asumir la Secretaría sin trabajar y a su vez trató de buscar gente de su partido para que trabaje a su lado.
Usted en su renuncia hace referencia al manejo de la AMIA como una “empresa familiar” ¿a qué se refiere exactamente?
(Borger) Puso a su señora esposa que entorpecía constantemente el trabajo con los profesionales porque trataba de entrometerse en cosas que no correspondían a la Azkanut y queriendo ella asumir el rol de una secretaria cuando realmente no lo era.
Desde el primer momento que esta dirección asumió, la señora de Borger se acercaba a los distintos directores de área para preguntarles sobre su condición de judíos, si era hijos de madre judía y cosas personales inherentes al judaísmo, eso irritaba a todo el personal.
De hecho cuando se acercaba a la Secretaría de Promoción Social, también les preguntaba a asistentes y psicólogos si la gente a la que ayudábamos era judía o no. Una situación muy difícil.
Usted hoy ya no ocupa ningún lugar en la Secretaría, ¿En qué lugar quedaron los proyectos de promoción social?, ¿quedaron a la deriva?
Los proyectos siguen todos funcionando porque hasta el momento en que yo me fui los deje a todos funcionando. Siguen en marcha porque el personal es excelente, desde la directora para abajo. Es un personal tan bueno que todo sigue adelante.
¿Qué siente hoy en relación a quienes presiden la AMIA, núcleo de la vida judía en el país?
Me produce mucho dolor. Me causa mucha indignación, yo pude haber tomado la presidencia de mi grupo y tal vez haber llegado a la presidencia de la AMIA, pero por un tema de imposibilidades laborales no asumí ese compromiso.
Entonces, tener un presidente que se va más de dos meses en la época de las fiestas a pasear y trabajar al exterior, se toma otro mes y medio para ir ahora a Israel, en tan poco tiempo de gestión tomarse tantas vacaciones, es una vergüenza.
Por más que en la AMIA hay un cuerpo colegiado y se trabaja en conjunto pero un presidente debe tener la responsabilidad de estar.
En este momento con lo que estamos viviendo los judíos en la Argentina, con el problema de la guerra en Gaza, el antisemitismo, tener un presidente de la AMIA ausente, es una vergüenza.
En torno a la primera polémica que desató Borger apenas asumió acerca de quién era, o no, un “judío genuino” ¿qué reflexión le mereció esta frase?
Yo, estoy seguro de que él lo dijo y lo piensa, y se lo dije. El tendría que haber desmentido esto públicamente en el mismo medio en el cual salió la información y no lo hizo.
Es más de lo mismo, yo creo que la comunidad judía argentina fue conducida por judíos con todas las de la ley que trataron de unir a la comunidad y que no necesitaron agregar adjetivos calificativos para herir a sus hermanos. Tuvieron la hombría de tratar de mantener a la comunidad.
La mayoría, como mi abuelo, iban a los templos para las fiestas y muchos eran hasta laicos, y sin embargo respetaron a la ortodoxia y le dieron su lugar y fueron los que hicieron que el rabinato este dentro de la AMIA.
¿Se siente más aliviado tras su renuncia?
Sí, la verdad es que en estos momentos me siento tranquilo. Yo cuando asumí la gestión sentía que esto era algo contranatura, algo que no me satisfacía pero aún así traté de poner lo mejor. Pensé que podíamos hacer una muy buena conducción. Yo recobré mi tranquilidad y quiero estar lo mejor posible.
¿Hace alguna autocrítica?
En las votaciones de la AMIA sólo votaron 7.500 judíos, los ortodoxos eran cerca de un 5 por ciento, si nosotros creemos que así vamos a representar a la comunidad judía, estamos todos equivocados. Ni los ortodoxos la representan ni nosotros la representamos y lo que tenemos que mirar hacia el futuro es que toda la gente a la cual uno representa no está presente cuando nosotros discutimos.
Lo que hicimos (todas las listas) fue meter en la “ensaladera” todo lo mejor de nosotros intentando hacer “lo mejor”, pero no nos salió bien y hoy la institución está gobernada por los ortodoxos. La culpa la tenemos todos nosotros.
Lamentablemente hoy las discusiones pasan por la gente que está adentro y las personas por las cuales debemos preocuparnos y queremos representar, ni se enteran. Si seguimos pensando en los partidismos y nos olvidamos de la gente… estamos mal.
Hay que pensar en el futuro si queremos a nuestra comunidad y a nuestros hermanos, sino, perderemos en el camino mucha gente valiosa.
¿Por qué tardo tanto en dar a conocer de manera pública su renuncia? Usted renunció el 22 de diciembre.
Mi compromiso con el judaísmo es muy grande y cuando sucedió esta renuncia justo estábamos frente a la guerra en Gaza y para mí, siendo una persona comunitaria, creí que era mucho más importante para la comunidad la unión entre todos que una renuncia. Al poco tiempo surgió el rebrote de antisemitismo en la Argentina que seguía siendo más importante que mi renuncia.
Pero transcurrió el tiempo y ya sentí que tenía que expresarlo.
Aprovecho, además, para pedir disculpas a la gente, de mi parte puse lo mejor de mí para esta gestión y disculpas a quienes confiaron en mí y me dieron su voto y hoy se sienten defraudados porque yo participé de esta unión en una Comisión Directiva con la ortodoxia.
SJS
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