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 27/1/2009 Itongadol.- Hoy el mundo civilizado recuerda enlutado a las víctimas del Holocausto judío. Sin embargo y contrariando el espíritu de este loable (pero tardío) reconocimiento de la ONU, aparecen múltiples manifestaciones llenas de odio y violencia manifiesta en diversas formas como las expresiones del presidente iraní Ahmedinejad, quien calificó al Holocausto como un mítico cuento de hadas, los discursos de los negacionistas y las manifestaciones de Hamas y la Jihad Islámica llamando a la destrucción del estado de Israel.clicFoto:Ahmedinejad en la ONU.
La ONU, en diciembre de 1948, adoptó la Convención contra el Genocidio, que fue ratificada por la mayoría de los países. Esta estableció que el genocidio es cualquier acto perpetrado con el fin de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.
La segunda mitad del siglo XX, no exenta de genocidios, llevó a que algunos no resistan la tentación de utilizar el termino en forma abusiva cuando no grotesca. Las numerosas muertes de civiles indefensos provocadas por la ofensiva de Israel en Gaza llevaron a la descripción de Israel como Estado genocida. Esta tergiversación de la realidad jurídica lleva a una grave falsificación de los hechos además de ser una afrenta intolerable para las víctimas de cualquier Holocausto.
Siendo el genocidio el crimen más grave en el derecho internacional, fue incluido en el Estatuto de Roma de 1996 que creó el Tribunal Penal Internacional. Teniendo en cuenta la realidad de los hechos ocurridos en Bosnia, Kosovo, Ruanda y Zaire fue el TPI quien creó los Tribunales Penales Internacionales para Ruanda y la ex Yugoslavia con el fin de juzgar a aquellos individuos que cometieron delitos aberrantes contra la humanidad.
Por esto, la ONU asumió el compromiso de trabajar para recordar y promover acciones para que nunca más se repita el espanto de la Shoá. La educación es la herramienta más apropiada. Sin embargo, faltan aún muchas acciones para impedir que la humanidad sea víctima otra vez más de tanto odio, muerte y terror.
* PROFESOR MAESTRIA RELACIONES INTERNACIONALES, UBA
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