Por Hans Dahne .-¿Llega o no llega? Desde hace días, Israel amenaza con una ofensiva terrestre en la Franja de Gaza, si los milicianos palestinos no cesan el disparo de cohetes.
Una ofensiva más amplia de tanques, tropas y artillería sería, de cara a los muertos y a la destrucción, como jugar con fuego para ambas partes.
En lo que respecta al ejército israelí, los comentaristas militares cuentan con lujo de detalles que Hamas cavó túneles y los llenó de explosivos, según los servicios secretos. Además, a lo largo de las calles se colocaron bombas de gran poder y automóviles llenos de explosivos para matar, herir y secuestrar a todos los israelíes posibles en el caso de una intervención terrestre.
Hamas posee también minas terrestres y bazukas en gran cantidad, mientras tiradores de precisión y suicidas están esperando su momento.
Uno de los desafíos es la forma en que la sociedad israelí reaccionará a la muerte en sus filas, afirmó el analista Alex Fishman en el diario Yediot Ahronot . Tampoco se definió lo que el gobierno y el ejército israelí entienden por una victoria. Y al final surge la cuestión de si la satisfacción de la población por un alto el fuego a largo plazo se sobrepondría al sentimiento de fracaso por las altas pérdidas.
En un sondeo del diario Maariv , el 85% de los encuestados defiende la ofensiva militar actual. Pero sólo el 41,8% desea una ofensiva terrestre.
A ello se añade que el 10 de febrero se elegirá un nuevo Parlamento en Israel y el resultado de la ofensiva sería decisivo para el éxito o fracaso de la coalición gobernante actual.
Hamas tiene a unos 16.500 hombres armados, mientras entre 3000 y 4000 militantes más de otras organizaciones están listos para la lucha.
En Gaza es un secreto a voces que comandantes que fueron formados en Irán, el Líbano o Siria transmitieron sus conocimientos a miles de miembros de esos grupos.
Bolsas para cadáveres
Hasta ahora no parece que la potencial ofensiva terrestre israelí haya intimidado a Hamas: la violencia no dividirá al grupo extremista islámico ni lo obligará a izar la bandera blanca, dijo el vocero Ismail Radwan. Otros funcionarios de Hamas en Gaza aconsejan a Israel que traiga consigo suficientes bolsas para cadáveres si se decide a atacar.
Hamas se basa sobre todo en dos hechos: espera que las voces que piden un alto el fuego se hagan más fuertes en Israel al aumentar las pérdidas propias. Y a ello se añade el problema de las víctimas entre la población civil en la Franja de Gaza: los campamentos de refugiados están tan superpoblados, y el laberinto de calles y caminos es tan intrincado que las bajas civiles son casi inevitables. Y el aumento de víctimas incrementará la presión internacional sobre Israel para que ponga fin a la lucha.
Ayer, el vocero de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, afirmó que Israel ataca la Franja de Gaza en defensa propia, pero solicitó al gobierno de Ehud Olmert que evite causar daños innecesarios a civiles.
"Israel debía actuar y eso es lo que ustedes están viendo en este momento", señaló.
Es posible que la ofensiva terrestre comience este fin de semana, porque a la aviación israelí en algún momento se le acabarán los objetivos. También es muy posible que el ejército no entre, sino que primero envíe pequeños comandos a la Franja de Gaza. Pero podría ocurrir también que la espada de Damocles de la ofensiva terrestre siga oscilando la próxima semana. Y que en algún momento se convierta tan sólo en un fantasma.
La Nacion
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