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 2/1/2009 Itongadol/AJN.- El testimonio pertenece a Isaac Grumberg, un ciudadano uruguayo que vive en esa ciudad israelí desde hace seis años y que relató, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias, cómo se vive el conflicto entre Israel y Hamas. "Los aviones y helicópteros pasan todo el tiempo y no me dejan dormir", apuntó el hombre.clic
Isaac Grumberg, nació en Uruguay y desde hace seis años se radicó en Israel, en la ciudad de Ashdod, donde ya murió una persona a causa de los misiles lanzados por Hamas y donde cada minuto se vive con tensión y desesperación.
En diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN), Grumberg describió como es vivir “en situación de guerra” y por qué decidió evitar los refugios a la hora en que comienza a sonar la sirena alertando sobre la llegada de un cohete a la zona.
"Estamos en una situación de guerra. Los aviones y helicópteros que pasan todo el tiempo no me dejan dormir. Las calles están vacías completamente, no se ven autos circular, la gente no sale y se aprovisionó (con alimentos) como para 10 años", resumió Grumberg.
A la hora de describir cómo se vive en medio del enfrentamiento que mantiene el Ejército de Israel y la organización terrorista Hamas, el hombre confesó que todos están “tensionados y preocupados".
“La sensación de sentir una sirena y tener que esconderse es realmente muy dura”, agregó.
Siempre en diálogo con esta agencia, Grumberg comentó que hay una sirena global que "suena por todos lados", aunque suelen decir que "suena muy baja", y cuando es activada, "la gente larga lo que está haciendo y trata de refugiarse".
Este ciudadano vive con su familia en el octavo y último piso de un edificio que mira hacia Ashkelon y Gaza, y no posee una habitación fortificada en la que pueda refugiarse.
Grumberg sostuvo que los refugios "no sirven de nada" y, por eso, prefiere seguir las recomendaciones de las autoridades y ante cada alerta de la sirena se ubica junto a su familia cerca del ascensor o en las escaleras.
"Confiamos en las sirenas. Es imposible vivir en un cuadrado de 6 metros por 6 metros que no tiene nada. Todos no van a ir ahí. Hay que arriesgarse", aseguró, en relación a los refugios que cada edificio posee y en los que suele quedarse la gente cuando hay peligro.
Grumberg también contó que una gran cantidad de personas abandonó la ciudad y muchos tratan de quedarse en sus casas, aunque "hay que salir a trabajar".
"Esto es una lotería, mañana uno va a Jerusalem y hay problemas terribles en la calle, ¿dónde se está seguro? ¿Qué voy a hacer? Si toca, toca. No podemos hacer otra cosa", afirmó, por último, Grumberg.
JR-GB
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