“FACCMA es hoy una institución central, un lugar que nos ganamos de hecho, y un factor de poder, que viene utilizando en beneficio de la comunidad”, definió el presidente de la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos, Waldo Wolff (foto), en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“Durante muchísimo tiempo no se modificó el statu quo; hoy, las sociodeportivas albergan a una masa importantísima de judíos institucionalizados y creo que nos involucramos bien en la política, con coherencia, con valores y nos encontramos con respeto”, sintetizó.
“En este año electoral en la AMIA y la DAIA nos empiezan a consultar y a hacer valer la representatividad que tenemos y que la vamos a hacer valer levantando la bandera de ejercer este poder haciendo lo que creemos que es mejor en beneficio de nuestra comunidad”, anunció el dirigente, que destacó que “por primera vez en la historia llamaron a FACCMA cuando hicieron la ofrenda floral (comunitaria) en el acto (por el 20º aniversario del atentado a) la Embajada” de Israel.
En los ámbitos comunitarios se menciona a Wolff como un posible candidato a la presidencia de la DAIA después de la gestión realizada al frente de la federación. A la pelea por la presidencia de la representación política de la comunidad judía argentina también se perfila Julio Schlosser, quien actualmente ocupa el cargo de vicepresidente de la DAIA y secretario general de la AMIA.
Por otra parte, Wolff se mostró “orgulloso” por la campaña de afiliación masiva a la AMIA liderada por esta entidad.
“Lo vivo con mucha emoción, por más que suene cursi” porque “quienes estamos involucrados en la dirigencia a veces nos angustiamos, nos estresamos, nos enojamos y siempre nos apasionamos”, agregó este joven y pasional dirigente.
“Hoy a la mañana miraba mi (perfil en) Facebook y veía que salimos el 20 de febrero con esta opción, a la cual pocos daban crédito y muchos le agregaban adjetivos que nada tenían que ver con nuestra acción política apartidaria, que mantuvimos con liderazgo y coherencia: dijimos que era fuerza de militancia, nunca nos manifestamos a favor de alguna fuerza política y nos encanta que todas se hayan involucrado”, resumió el presidente de FACCMA, si bien admitió que “en lo privado, cada uno tiene libertad de conciencia”.
“Además de llamar a la militancia, despertamos a la gente con un mensaje clarísimo: involucrate, participá; y creo que hay un grupo de gente que esta ávido de representantes que le bajen líneas coherentes”, analizó.
“No estoy involucrado directamente en la elección de la AMIA, lo dije desde el primer día”, reiteró Wolff, no obstante lo cual “entiendo que los procesos son irreversibles: hoy presido FACCMA con mucho orgullo y compromiso, represento a las sociodeportivas, y desde donde nos toque vamos a mantener la coherencia basada en el respeto por la disidencia”.
“Humildemente tengo la sensación de que marcamos este camino”, se ufanó el presidente de FACCMA, quien rechazó la polarización “ortodoxia-no ortodoxia”: “Soy un dirigente que fijo posición porque nunca ‘le saco el pecho a las balas’ y a la responsabilidad, pero siempre llamo a la unidad, hablo con todos los factores y digo que son mis hermanos”.
“Ningún dirigente comunitario es mi enemigo; es un término que no entiendo, es una cuestión moral: el que está enfrente es un dirigente comprometido”, aseguró.
A modo de ejemplo, hace dos semanas “tuve la oportunidad de conversar con el rav (Samuel) Levin, que por ahí es de los factores con los cuales algunos me adjuntan antinomia”, dado que es el líder del ortodoxo Bloque Unido Religioso, contó Wolff.
“Me senté con él de frente y le dije que era mi hermano y que iba a defenderlo las veces que sea necesario; él fue cálido y me recibió muy bien, no esperaba otra cosa y creo que su sensación fue similar” reseñó.
“El rav Levin tiene su manera de vivir el judaísmo, por ahí con otra intensidad que la mía, pero esencialmente los dos somos judíos”, así que “no me llevé una sorpresa, sabía que iba a encontrarme con un judío comprometido”, agregó el presidente de FACCMA.
“Creo que el diálogo siempre espanta los fantasmas del desconocimiento”, aseveró.
De todos modos, y sin nombrar a los impulsores desde la ortodoxia, Wolff señaló que “algunos amenazan con abrir nuevas mutuales”, lo cual “pueden hacer, pero hay que aprender a vivir en democracia dentro de las instituciones comunitarias, con las reglas del juego político”.
“Durante muchos años casi no hubo la puja política de los últimos tiempos, pero no me asusta la competencia dentro de las reglas: ganar o perder, pero siempre con respeto”, sintetizó.
Finalmente, el presidente de FACCMA invitó “a aquellos que llevan su condición de judíos con pasión a que se involucren” porque “ser dirigente de la comunidad no se compara con serlo en otro grupo de pertenencia”, ya que en ellos no hay que “dar permanentemente explicaciones sobre el derecho a existir”.
La askanut “es un lugar donde se puede plasmar la personalidad tal cual es; acá se deja mucho tiempo y no se gana dinero, sino otras sensaciones”, describió.
“Hay pocos ámbitos en la vida donde me siento tan libre como aquí porque no lo hago por dinero y me permite defender la dignidad del judío y su derecho a vivir libremente”, insistió Wolff, antes de reiterar su convocatoria a que “se involucren desde donde puedan, si realmente se sienten parte de este pueblo ordinario con una historia extraordinaria”.
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